CASO OBJETO DE ESTUDIO:
Rebeca,
tenía alrededor de 45 años y había sido madre de 2 hijos cuando estaba al
principio de sus 30, había sido criada en una familia de clase media, y había
asistido a escuelas excelentes. Llamaba la atención el hecho de que portaba una
descolorida fotografía tomada por una
cámara polaroid que estaba apretada en su puño, era la imagen de una Rebeca
jubilosa de 22 años de edad en el día de su graduación, en una universidad de
la Ibilig, estaba parada junto con sus padres y su hermana mayor, todos
relucientes de orgullo por lo que había logrado y con las mayores expectativas
sobre su futuro. Rebeca planeaba asistir a una de las escuelas de derecho mas
prominentes en el país, donde se especializaría en derecho marítimo; todos
incluso ella misma suponían que le esperaba una vida de felicidad y logro
personal.
La
entrevista inicial se dio una mañana de un martes posterior al fin de semana
del día del trabajo, el verano había terminado y la psicóloga regresaba de unas
vacaciones reparadoras, agobiada un poco por lo que pudiera contener la
correspondencia, los mensajes y las nuevas responsabilidades que le esperaban,
había llegado temprano esa mañana, aun antes que la recepcionista, con la
esperanza de adelantar su trabajo, cuando se acercaba a la entrada de la
clínica, le conmociono sin embargo encontrar a una mujer desaliñada recargada
contra la puerta cerrada, su cabello estaba sucio y enmarañado, sus ropas
raídas y manchadas, la vio con una mirada penetrante y dijo su nombre. La
terapeuta se pregunto quien era esta mujer y como sabia su nombre. La vista
cotidiana de innumerables indigentes en la ciudad le había insensibilizado al
poder de su desesperación, pero de pronto le sobresalto que uno de ellos pronunciara
su nombre, después de abrir la puerta le pidió que entrara y tomara asiento en
la sala de espera mientras emergía de un estado de aparente incoherencia esta
mujer le dijo que su nombre era Rebeca, explicó que una antigua amiga de la
universidad a quien le había telefoneado le había dado el nombre y dirección de
la terapeuta, al parecer la amiga de Rebeca reconoció la gravedad de su
condición y la exhorto para que buscara ayuda profesional. La terapeuta pidió a
rebeca que le contara como podía ayudarla, y con lágrimas rodando por su rostro
susurro que necesitaba regresar al mundo del que había huido tres años antes,
le pedio que le contara cual era ese mundo, la historia que se desarrollo
parecía increíble, explicó que apenas unos años antes llevaba una vida
confortable en un suburbio de clase media alta, tanto ella como su esposo eran
abogados muy exitosos y sus dos hijos eran brillantes atractivos y
atléticamente dotados, de una manera rara Rebeca se detuvo aquí como si fuera
el final de la historia, como es natural la psicóloga le preguntó que había
sucedido entonces, y al oír la pregunta sus ojos se pusieron vidriosos mientras
vagaban a un estado de aparente fantasía, continuó hablando con ella pero no
parecía escuchar sus palabras, pasaron varios minutos y ella regreso al
dialogo, Rebeca procedió a contarle la historia que la llevo a la depresión,
desesperación o pobreza, de manera interesante el punto decisivo de la vida de
Rebeca fue casi tres años antes del día de este encuentro, cuando ella y su
familia regresaban de unas vacaciones en las montañas, un camión grande choco
violentamente contra su automóvil, causando que el auto que conducía Rebeca se
saliera del camino y rodara varias veces, Rebeca no esta segura de como su
cuerpo salió impelido de los escombros, pero recuerda yacer cerca del vehículo
incendiado mientras las llamas consumían a las tres personas mas importantes en
su vida, durante las semanas que paso en el hospital recuperándose de sus
propias lesiones graves, incluyendo un traumatismo craneal, recuperaba y perdía
la conciencia, convencida todo el tiempo de que su experiencia tan solo era un
mal sueño del que pronto despertaría, cuando le dieron de alta del hospital
regreso a su hogar vacío pero estaba implacablemente atormentada por las voces
y recuerdos de sus hijos y su esposo, percatándose de que estaba en una
confusión emocional, acudió a su madre en búsqueda de apoyo y de asistencia,
tristemente la madre de Rebeca también estaba luchando con uno de sus episodios
recurrentes de depresión grave y fue incapaz de ayudar a Rebeca en su momento
de necesidad, de hecho su madre le dijo severamente a Rebeca que no la llamara
de nuevo porque no deseaba ser agobiada por sus dificultades. Para aumentar la
consternación de Rebeca, ella recibió una respuesta de distanciamiento similar
de los padres de su difunto marido quienes le dijeron que era demasiado
doloroso para ellos relacionarse con la mujer que había matado a su hijo y a
sus nietos, al sentir que no había nadie a quien poder recurrir en busca de
ayuda Rebeca se propuso a buscar a sus familiares
perdidos; fue así como en medio de una noche fría de octubre salió de su casa
vestida solo con un camisón y pantuflas recorriendo una distancia de mas de
seis kilómetros por el centro de la ciudad gritaba los nombres de estos tres
fantasmas por lugares familiares, eventualmente llego a la puerta de la casa
del jefe de policía y grito a todo pulmón que les deseaba que sus hijos y su
esposo fueran liberados de prisión, se llamo a una patrulla y ella fue llevada
a una sala de urgencias psiquiátricas, sin embargo durante el proceso de su
admisión con astucia se escabulló y se puso en marcha para reunirse con sus
familiares quienes estaban llamándola. Durante los tres años que siguieron a
este trágico episodio Rebeca cayó en una vida de vagabundeo perdiendo todo
contacto con su mundo anterior.
Dra.
Sara Tobino
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